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El trabajo de identificación de empresas fantasmas, como instrumento de evasión de impuestos, continúa teniendo prioridad dentro de la agenda de las autoridades tributarias. Bajo la lupa están 480 nuevas empresas por, presuntamente, emitir facturas falsas.

La práctica que en el país han seguido 512 empresas identificadas, de emitir facturas sin entregar un servicio a cambio y sin declarar estos ingresos al Estado, no solo que es un delito, sino que se ha convertido en una gran fuente de fuga de dinero que impide al Servicio de Rentas Internas (SRI) seguir recaudando impuestos. Juan Miguel Avilés, director provincial del SRI, sostiene que esta falsa facturación ya alcanza los $ 2.100 millones, una cantidad que, hasta el momento, le ha generado pérdidas por $ 655 millones al Estado, $ 367 millones de ellos recuperados.

El perjuicio al Estado significa el 5 % de lo que al año en tributos recauda esta entidad (más de $ 13.000 millones), pero más de un tercio de la deuda que, a nivel nacional ($ 1.600 millones) el SRI tiene por cobrar. “Entonces estamos hablando de una cifra muy importante”, dice Avilés, quien comenta las acciones que el SRI sigue, incluso a nivel penal, para poder recuperar estos recursos. De enero hasta la fecha, se han presentado 207 denuncias ante la Fiscalía, que actualmente están en proceso de investigación.

Pero no solo se trabaja en control, sino en prevención. En carpeta reposan algunas potenciales medidas para evitar que más empresas fantasmas sigan naciendo en el país. Entre ellas, la idea de establecer un techo al monto de emisión de facturas, para evitar que empresas nuevas, que no tienen un movimiento financiero importante, emitan grandes cantidades. También se analizan otras acciones que siguen países vecinos, como la de aplicar una retención diferenciada entre proveedores recurrentes y no recurrentes. En Argentina, explica Avilés, “cuando son proveedores permanentes se aplica un porcentaje de retención, cuando son nuevos, no calificados, se aplica otro tipo de retención y así es como se evitan inconvenientes a futuro”, dijo.

Gremios empresariales como la Cámara de Comercio de Guayaquil (CCG) siguen de cerca estos controles. Medidas que, en voz de su director ejecutivo, Juan Carlos Díaz-Granados, dicen apoyar. “Estamos en contra de cualquier defraudación porque eso significa competencia desleal”, aclara. No obstante, cree que el control debe aplicarse solo a las empresas que cometen la irregularidad. Por casos puntuales, señala, no se puede castigar a todos.

Temen que por este tema se aplique algo similar a la tasa de $ 0,10 que se impulsa en la Aduana, para acabar con la subvaloración de productos, una defraudación que también, según las autoridades, se hace utilizando a las empresas fantasmas.

Pablo Guevara, socio de la firma de consultoría tributaria Fides Buró, se une a ese criterio. Él duda que todas las 18.000 empresas investigadas hayan pagado facturas de empresas inexistente con el fin de cometer una infracción. “Una buena parte de ellas, probablemente sí. Pero hay excepciones. La empresa formal pudo haber recibido los servicios que adquirió, pero haber recibido una factura falsa de una empresa que luego desapareció. Pero puede resultar que la transacción fue existente, muy existente”.

Desde el SRI admiten este tipo de casos, sobre los cuales, dice, se está investigando. Guevara orienta que para no caer en la vulnerabilidad es preciso que tanto grandes como pequeñas empresas refuercen su política de selección de proveedores. “Que su selección sea fruto de una política interna que eventualmente puede consistir en la calificación del proveedor y en la calificación de la oferta”. Suena burocrático, sí, pero oportuno para evitar estos casos.

La incidencia de estas firmas

En el país

El Servicio de Rentas Internas (SRI) ha detectado a escala nacional 512 empresas fantasmas que sirvieron para realizar facturación falsa sobre gastos inventados. Esto por un monto que hoy se eleva a los $ 2.100 millones.

En Guayas

Esta provincia, por tener la mayor concentración de compañías, es la que más vulnerabilidad tiene ante las empresas fantasmas. Del total de firmas identificadas, 392 empresas facturaron $ 958 millones, casi la mitad del monto global.

En el comercio

De los 18.000 clientes que han comprado facturas falsas, el 34,71 % opera dentro del sector comercial. Le siguen otros segmentos económicos como el de construcción e industrias manufactureras, con el 21,3 % y el 8,6 %, respectivamente.

Fuente: Diario Expreso.