Con el objetivo de controlar el ingreso vehicular, mejorar la seguridad y la vialidad, moradores de varios recintos instalaron una pluma en la vía Las Mercedes – Puerto Nuevo desde el pasado domingo.

La medida incluye un cobro voluntario para quienes transitan por el sector. “Esto es un aporte voluntario. Yo, como propietario de una pequeña finca, estoy aportando una mensualidad para no estar todos los días pagando. Mejor aporto mensual y con eso, si tengo una emergencia, llamo y enseguida acuden a mi sitio. Por aquí obligadamente salimos y entramos, por eso es nuestra única posibilidad”, explicó uno de los residentes.
Los moradores aseguran que han invertido en cámaras de seguridad, infraestructura y la mano de obra de quienes controlan el ingreso. “Nada es gratis”, afirmó otro habitante.
Las tarifas establecidas son de 25 centavos para motocicletas, 50 centavos para vehículos livianos, y un valor mayor para el transporte pesado. Sin embargo, los habitantes aclaran que esto no es un peaje.
“Los malos entendidos dicen que es peaje, pero no lo es. Es un control para que no entren personas o carros sin placas, o ladrones. Aquí se toma el número de matrícula y todo eso, pero es por seguridad”, señalaron.
La decisión ha generado opiniones divididas entre los usuarios. Mientras algunos respaldan la iniciativa comunitaria, otros rechazan el cobro y solicitan la intervención de las autoridades competentes.
“Yo paso aquí a menudo, cuatro veces al mes. Me están cobrando $30 mensuales. Solo trabajo aquí para la empresa y no me resulta, porque las vías están dañadas y se nos daña el camión. Es un gasto extra. Esto es una vía pública y no se puede cobrar”, comentó un conductor.
Otro usuario señaló: “Ahorita pago 25 centavos aquí y más adelante otros 25. Yo lo veo como algo neutro, porque esto no es seguridad, no es policía, ni una empresa que esté comunicada con las autoridades. El problema es que dicen que es por los robos, que hay mucho ladrón entrando a las casas. Algunos están de acuerdo, pero otros no lo estamos”.
La vía en cuestión tiene una extensión aproximada de 8 kilómetros y conecta a cerca de nueve recintos. Ante la falta de apoyo gubernamental para el mantenimiento de esta red vial, los habitantes decidieron organizarse y tomar acción por cuenta propia, con el fin de mejorar las condiciones de tránsito y seguridad en toda esta zona.

