Madre denuncia negligencia médica en el IESS tras crisis de salud de su hijo

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El cuadro febril del menor encendió las alarmas.

Días atrás, Mariana —nombre protegido— vivió momentos de angustia cuando su hijo de un año y cuatro meses presentó un cuadro de fiebre alta que no cedía con el paso de las horas. Alarmada por el estado de salud del menor, decidió llevarlo al centro ambulatorio del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) en Santo Domingo, sin imaginar que su experiencia estaría marcada por demoras, diagnósticos imprecisos y gastos no previstos.

Primera atención sin resultados.

En la primera valoración médica, se le informó que el niño tenía inflamación de cornetes y amígdalas, por lo que se le recetó un tratamiento. Sin embargo, la fiebre persistió.

“Mi hijo presentó una fiebre de 39 grados un lunes. Me dijeron que era solo un resfriado, nada más. Luego empezó a tener fiebre cada cuatro horas y le enviaron antibióticos y paracetamol, pero no le hicieron ningún examen.”— Mariana, madre afectada.

El menor convulsionó y la atención fue deficiente.

Al día siguiente, el pequeño continuaba con fiebre alta y llegó a convulsionar. Mariana regresó de inmediato al centro de salud, pero asegura que la atención fue lenta y desorganizada.

“Pedí que le atiendan rápido porque mi hijo estaba muy mal. Me dijeron que le pasara una tina con agua. No hubo ni una doctora pendiente. Me dejaron sola con mi niño. Cuando por fin me atendieron, el médico me dijo: ‘Su hijo no tiene nada’. Solo revisó su garganta y me dijo que estaba un poco roja.”— Mariana, madre afectada.

Exámenes sin diagnóstico claro.

En esta segunda visita se le practicaron exámenes de tórax y sangre, cuyos resultados fueron normales, según relata la madre. Sin embargo, los síntomas continuaron y el niño volvió a presentar fiebre alta.

“Me dijeron que los exámenes salieron bien. Les conté que mi hijo convulsionó al darle el antibiótico, pero el médico me dijo que no pasaba nada, que continuara dándole la dosis.”— Mariana, madre afectada.

Atención hospitalaria sin mejoría.

Al no ver avances, Mariana acudió a la emergencia del Hospital del IESS al siguiente día. Aunque no había gran afluencia de pacientes, considera que la atención fue deficiente y que no se verificaron correctamente los signos vitales del menor.

“Las enfermeras me dijeron que mi hijo tenía 36 grados de fiebre cuando en realidad eran 39. Les mostré el termómetro, pero no hicieron caso. Me fui al ambulatorio otra vez porque no me quisieron atender.”— Mariana, madre afectada.

Ingresado, dado de alta y nuevamente con fiebre.

Finalmente, el menor fue ingresado en el centro ambulatorio, donde le colocaron suero. Sin embargo, fue dado de alta sin que se identificara la causa de la fiebre.

“Ya no sabían dónde ponerle la venita, le cogieron en el piecito. Después de tanto llorar, mi hijo se quedó dormido. Me dijeron que no tenía nada, ni dengue, y me dieron el alta. Apenas llegamos a casa, la fiebre volvió a subir a 39 grados.”— Mariana, madre afectada.

Diagnóstico real y gastos personales.

Al cuarto día, Mariana decidió llevar a su hijo a un médico privado, donde finalmente se identificó el diagnóstico real y recibió tratamiento adecuado.

“El médico me dijo que mi hijo tenía una infección con 48 de leucocitos, cuando lo normal es seis. También tenía anemia de 10.5, y eso provocó la convulsión. Me quedé fría al saber que el antibiótico que le recetaron no era adecuado.”— Mariana, madre afectada.

La queja formal y la falta de respuesta.

Tras lo ocurrido, Mariana presentó una queja formal ante el IESS. No obstante, le informaron que el menor habría sido atendido correctamente, por lo que el caso fue cerrado. Ella rechaza esa versión, señalando que ha tenido que cubrir gastos médicos por su cuenta.

“He tenido que pagar entre 400 y 500 dólares en consultas, exámenes y medicamentos. El nebulizador y los fármacos pediátricos son caros, y el IESS no me ha dado solución.”— Mariana, madre afectada.

Pérdida de confianza en el sistema de salud.

Mariana teme que esta situación vuelva a repetirse y afirma que no llevará nuevamente a su hijo al IESS.

“Mi bebé ya no será atendido en el IESS porque perdí la confianza. Tal vez mi esposo siga aportando, pero yo de ahora en adelante lo trataré con un especialista particular.”— Mariana, madre afectada.

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