Durante tres semanas consecutivas, los comerciantes de la feria Ecuatextil Pelileo no han podido desarrollar sus actividades con normalidad, debido a que su establecimiento permanece clausurado. Esta situación ha generado preocupación y malestar entre decenas de familias que dependen directamente de esta actividad económica para su sustento diario.

Los afectados aseguran que el cierre no es un hecho aislado, sino una problemática que se repite año tras año, pese a que han invertido recursos propios para adecuar el espacio donde funcionan y aseguran contar con antecedentes de autorización municipal en administraciones anteriores.
Inversión propia y antecedentes de autorización municipal.
“Hemos construido con nuestro propio dinero. Nuestra historia comienza desde la Tsáchila. Nos mandaron, pasamos a otro terreno, y finalmente nos establecimos frente al complejo Ramia con permiso del alcalde de ese tiempo. Sin embargo, año tras año nos siguen clausurando, y somos nosotros quienes ponemos el dinero de nuestro propio bolsillo.”— Veronica Arcos, Comerciante de la Feria.
Según relatan, los comerciantes han sido reubicados en varias ocasiones y actualmente se encuentran en un terreno de su propiedad, cercano a otros sectores comerciales, donde buscan consolidar su actividad de forma ordenada y formal.
Colocación de tierra genera polvo y agrava la situación.
A esta problemática se suma una nueva preocupación. El sábado 7 de febrero, personal Municipal colocó material en el sector, lo que, según los comerciantes, provocará una gran cantidad de polvo en el ambiente.
Los feriantes advierten que esta acción dificultará aún más el retorno a sus labores, incluso si se autoriza la reapertura del espacio, debido a los efectos negativos en la salud y en la mercadería que comercializan.
“A los propios delincuentes no les siguen, y a nosotros que trabajamos de manera digna prácticamente nos persiguen. Nos bloquean con volquetas de tierra en el pequeño sitio que tenemos. Eso no es justo.”— Veronica Arcos, Comerciante de la Feria.
Denuncian bloqueo innecesario de su área de trabajo.
“¿Por qué botan tierra si igual está clausurado? Deberían dejar como está, porque esto está limpio. Luego botan la tierra, se olvidan y lo dejan abandonado. Viene la lluvia, viene el viento y el polvo entra a nuestro sitio de trabajo.”— Sonia Castillo, Comerciante de la Feria.
Los comerciantes insisten en que no están ocupando la vía pública ni terrenos municipales, y que únicamente solicitan respeto a un espacio que aseguran les pertenece y por el cual han realizado importantes inversiones económicas.
Proyecto de centro comercial con recursos propios.
Los afectados explicaron que tienen previsto construir un moderno centro comercial en el lugar, financiado con recursos propios, como una solución definitiva que permita ordenar la actividad y generar mejores condiciones tanto para comerciantes como para clientes.
No obstante, señalan que mientras este proyecto se concreta, necesitan seguir trabajando, ya que cada semana sin actividad representa pérdidas económicas significativas para sus familias y para las personas que dependen indirectamente de esta cadena productiva.
“Yo vengo con mis tres nietos a trabajar aquí, y también tengo que ver por su educación. Pedimos, por favor, que nos permitan trabajar cerca de nuestro sitio hasta hacer el centro comercial.”— Magdalena Ramírez, Comerciante de la Feria.
Maquilas y empleo local en riesgo.
“Nosotros tenemos maquilas, tenemos gente trabajando en los talleres. Hay muchas personas que dependen de nosotros. No es justo, porque detrás de nosotros hay familias enteras que viven de este trabajo.”— Sonia Castillo, Comerciante de la Feria.
Los comerciantes recalcan que no solo generan ingresos para sus familias, sino que también brindan empleo a trabajadores locales de Santo Domingo, especialmente los fines de semana, fortaleciendo la economía del sector.
Finalmente, hicieron un llamado directo al alcalde y a las autoridades municipales para que se les permita retomar sus actividades mientras avanzan en la construcción del centro comercial, asegurando que su intención es trabajar de manera ordenada, formal y respetuosa de la normativa vigente.

