La construcción del paso elevado en el sector de la Terminal Terrestre de Santo Domingo continúa generando cambios importantes en la movilidad de la ciudad. El cierre de varias calles y los desvíos implementados para facilitar el desarrollo de la obra han obligado, durante varios meses, a que miles de conductores utilicen rutas alternas para desplazarse hacia distintos sectores.

Estas vías han soportado un incremento considerable del flujo vehicular, especialmente durante las horas de mayor circulación, provocando congestión, maniobras peligrosas y un mayor riesgo de accidentes de tránsito. A esta situación se suma el cierre de varias calles por decisión de moradores de diferentes barrios, quienes han instalado puertas automáticas, vallas y otros obstáculos con el propósito de reforzar la seguridad de sus urbanizaciones.
Las vías alternas soportan una mayor carga vehicular.
Desde que iniciaron los trabajos para la construcción del paso elevado, numerosas calles cercanas a la Terminal Terrestre se convirtieron en rutas obligatorias para quienes buscan evitar las zonas intervenidas. Como consecuencia, el volumen de vehículos aumentó considerablemente en sectores residenciales que anteriormente registraban un tránsito moderado.
En las denominadas horas pico, la circulación se vuelve más lenta y compleja. Uno de los problemas más frecuentes es la invasión de carriles por parte de conductores que intentan avanzar con mayor rapidez, una práctica que, según se ha evidenciado, ha provocado varios accidentes de tránsito y pone en riesgo tanto a conductores como a peatones y motociclistas.
Barrios restringen el ingreso con puertas y obstáculos.
Paralelamente a los desvíos ocasionados por la obra, varios sectores han optado por restringir el acceso a sus calles mediante puertas automáticas, vallas metálicas y otros mecanismos de control.
Entre los barrios donde se han implementado estas medidas constan El Edén, San Luis, Portón del Río, la vía de acceso al Monasterio de las Carmelitas y el sector del Seminario San Pedro. Los moradores sostienen que estas acciones buscan brindar mayor seguridad a sus vecindarios y controlar el ingreso de personas ajenas al sector.
Alcaldía aclara que no autorizó el cierre de vías públicas.
Sobre esta situación, el alcalde de Santo Domingo, Wilson Erazo, manifestó que comprende la preocupación de los habitantes por proteger sus barrios. No obstante, aclaró que el Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal de Santo Domingo no ha emitido ninguna autorización para cerrar calles de uso público.
“Respetamos la organización de los moradores para proteger sus sectores; sin embargo, el Municipio no ha autorizado el cierre de ninguna vía pública.”Wilson Erazo, alcalde de Santo Domingo.
La autoridad municipal explicó que cualquier medida relacionada con la restricción del tránsito debe analizarse dentro del marco legal y considerando el derecho de libre circulación de todos los ciudadanos.
Se analizan acuerdos entre los moradores.
Como una posible alternativa, el alcalde señaló que existe la posibilidad de que los barrios lleguen a consensos internos para mantener abiertas las calles durante el día y establecer restricciones únicamente en horarios determinados, siempre que exista el respaldo mayoritario de los residentes.
“Existe la posibilidad de que los barrios lleguen a acuerdos para mantener abiertas estas calles durante el día y restringir el acceso únicamente en horarios específicos, siempre que esa decisión sea adoptada por la mayoría de los moradores.”Wilson Erazo, alcalde de Santo Domingo.
Esta propuesta busca equilibrar la necesidad de garantizar la seguridad de los barrios con la importancia de mantener una movilidad eficiente mientras continúan los trabajos de construcción del paso elevado.
El reto será mantener una circulación segura.
Las modificaciones en la circulación vehicular continuarán mientras avancen las obras de infraestructura en el sector de la Terminal Terrestre, por lo que las autoridades reiteran el llamado a los conductores para respetar la señalización temporal y conducir con precaución.
Asimismo, exhortan a evitar maniobras imprudentes como la invasión de carriles, los giros prohibidos y el exceso de velocidad, ya que estas conductas incrementan significativamente el riesgo de accidentes en las vías alternas.
La construcción del paso elevado representa una de las obras de movilidad más importantes para Santo Domingo; sin embargo, durante su ejecución será indispensable la colaboración de conductores, peatones y moradores para mantener un tránsito ordenado, seguro y eficiente hasta la culminación del proyecto.

